Y el día 16 de Enero llegó, amaneció despejado y nos reunimos a las 8:30 en la plaza del pueblo para realizar nuestra primera matanza como asociación.

La lumbre se preparo para entrar en calor los presentes y para poder quemar al cebón más tarde y cocinar los huevos del almuerzo. Los hombres presentes, independientemente de la edad, se pusieron manos a la obra y después de algún que otro falso aviso dieron muerte al "pobre animalito". Una vez listo, esto es, bien churrascado y abierto en canal todos nos merecíamos un tentempié: unos huevos fritos que Mari Paz hizo con gusto, sardinas, bollos y aguardiente.

La persona que vino para el despiece nos hizo disfrutar a todos viendo lo limpio y fácil que le resulta sacar la carne del cebón. Sacó para todo: filetes, tocino, panceta, etc, dejaba los huesos peladitos.

Con los preparativos de las salas para la comida, la recogida de la plaza y el vermut llegó la hora de la comida. No vamos a decir como estaba la carne pues es fácil de imaginar, pero si vamos a hacer mención al café que tuvimos después hecho por Herminia y Juli al tradicional estilo del pueblo con tizón y todo, estaba muy rico y con sabor a allí. Después de la comida empezaron las partidas y la recogida para prepararnos para la tarde.

Hacia las 19:00 horas nos volvimos a juntar todos para preparar la cena, pero para hacer algo de ganas se trabajo un poquito picando carne para las "chichas", en este caso el trabajo duro les toco en gran parte a dos hermanos: Geñi y Vitorino. Como estamos en Enero no podía ser que el tiempo no tuviera su protagonismo en nuestro pueblo, y cuando estamos preparando la cena la lluvia hizo aparición y empaño parte de la velada, pero también tuvo su encanto el cocinar y comer hígado con sangre encebollado, mondongo y chocolate bañado con agua del cielo. Fue una noche agradable con buena compañía que termino a distintas horas para cada uno de nosotros.

El domingo estábamos citados a las 12:00 horas para preparar lumbre, mesas, y comenzar la última parte de este fin de semana. Nuestra comida como no podía ser de otra forma consistió en las chichas, el mondongo y filetes. Para terminar tuvimos chocolate o café a elegir, y la verdad es que nos compaginamos bien entre todos pues no sobró ninguna de las dos cosas. Con las partidas de los mayores y las charlas de los jóvenes dimos por terminada esta matanza, y os puedo decir que ha sido intenso pero para nosotros gratificante por ver lo bien que ha resultado todo y la buena voluntad que hemos vuelto a demostrar todos para arrimar el hombro.

Gracias a todos los que estuvisteis allí y a los que por diferentes razones no habéis podido ir no os preocupéis porque el año que viene tendremos otra oportunidad. Por cierto por la fotos os haréis una idea pero por una razón muy tonta (la cámara se ha quedado en Hurtumpascual) no puedo colgarlas hasta la semana que viene, pero prometo un buen álbum fotográfico.